lunes, 17 de febrero de 2014

MÁS ALLÁ DEL BULLYING

Por Marcela Latorre*

Fotografía: Niños pintando en el Parque de Estudio y Reflexión Paine

Hace unos meses se publicó en el sitio de la radio Cooperativa que los expertos buscan una respuesta al aumento del Bullying en los colegios, ya que un estudio de la Supertintendencia de Educación Escolar arrojó como resultado que los primeros ocho meses de 2013, las denuncias por agresiones físicas aumentaron un 39%. Este estudio consideró el maltrato entre alumnos y de adultos a alumnos.

El aumento tiene a todos complicados, ya que muchos intentos se han hecho para revertir estas cifras. Existe la Ley sobre Violencia Escolar, además se ha trabajado en metodologías, planes y programas, así como también hay una política de Convivencia Escolar, que tiene como objetivo: “Orientar las acciones, iniciativas y programas que promuevan y fomenten la comprensión y el desarrollo de una convivencia escolar inclusiva, participativa, solidaria, tolerante, pacífica y respetuosa, en un marco de equidad de género y con enfoque de derechos”.

Toda una estructura que busca bajar los índices de violencia y sin embargo, estos suben.

Al parecer, hay que comprender el tema no desde lo que se quiere llegar a lograr, sino más bien, profundizando en su raíz. El pensador latinoamericano, Mario Rodríguez, más conocido como Silo, decía en uno de sus principios: “Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no cuando quieras resolverlos.

En su primera arenga en el año 1969, en Punta de Vacas, hablaba acerca de que la violencia tiene por raíz el deseo y que el sufrimiento delata ese estado de violencia, ya que la violencia está conectada al temor: temor a perder lo que se tiene; a lo que se ha perdido; y a lo que se desespera alcanzar. Se sufre porque no se tiene o porque se tiene temor en general. Temor a la enfermedad, a la pobreza, a la soledad y a la muerte. Es decir, se tiene temor, éste genera sufrimiento y el sufrimiento violencia, con uno mismo y luego con los demás.

Siguiendo esta reflexión, ¿Nos hemos preguntado qué hace sufrir a nuestros niños y niñas? ¿Cuáles son sus temores?

El tema es mucho más profundo y no tiene relación sólo con leyes y programas que se apliquen en los establecimientos educacionales, tiene relación con el tipo de ser humano que se busca educar, el tipo de sociedad que se busca construir.

Si nuestra sociedad es capitalista y pone en el centro al dinero como valor, la competencia como forma de relación, la evaluación como sistema de validación y el desarrollo intelectual como el ámbito educativo más importante, dejando de lado las emociones, la motricidad, lo espiritual, la formación integral, ¿Cómo se hace para reflexionar porqué estamos sufriendo?

En la COPEHU (Corriente Pedagógica Humanista Universalista), se están implementando en diferentes países, talleres, estudios y retiros donde el enfoque es totalmente opuesto al sistema que hoy impera. El objetivo de todo este trabajo es: “Conectar con lo humano del otro y posibilitarlo”. Esta simple frase cambia radicalmente la mirada y nos hace ver en los profesores, alumnos, padres y toda la comunidad escolar, que somos seres iguales y diversos; seres llenos de sueños, frustraciones, alegrías, fracasos y proyectos, iguales y tan diversos como los míos.

Se está demostrando que estos pequeños actos pueden modificar los sistemas de relación, los sistemas de convivencia, pero no por una ley, no porque tenemos que demostrar algo, ni si quiera por política, es porque hay una real necesidad y no hay ser humano que no quiera estar bien con sí mismo y con los demás.

Hay algunos efectos demostración de que es posible hacer un cambio de conciencia y dejar de mirar al otro como un objeto “para mí”. Diferentes corrientes pedagógicas buscan humanizar la educación y por ende, transformar el sistema obsoleto que sigue primando.

Será un trabajo de hormiga, pero serán las semillas del futuro que aspiramos. Como dijo Silo en la Academia de Ciencias de Rusia, al recibir el título de Doctor Honoris Causa: “…No habrá diálogo cabal sobre las cuestiones de fondo de esta civilización hasta que se empiece, socialmente, a descreer de tanta ilusión alimentada con los espejuelos del sistema actual. Entre tanto, el diálogo seguirá siendo insustancial y sin conexión con las motivaciones profundas de la sociedad. Sin embargo, está claro que en algunas latitudes se ha comenzado a mover algo nuevo, algo que empezando en diálogo de especialistas estará luego ocupando la plaza pública"

*Marcela Latorre es actriz, periodista, pedagoga teatral e impulsora de la COPEHU (Corriente Pedagógica Humanista Universalista)  en Chile.

martes, 11 de febrero de 2014

¿DÉFICIT ATENCIONAL O DÉFICIT EDUCACIONAL?

Por Marcela Latorre*

Mucho se habla hoy de niños hiperactivos y con déficit atencional, los profesores sin dudar mandan a cualquier niño que no esté dentro de lo “normal” inmediatamente al psicólogo, quien sin demorarse mucho, llama también inmediatamente a sus padres para decir el diagnóstico esperado: “El niño tiene déficit atencional”.

Lo más grave es que la mayoría de los padres cree esto y peor aún, medica a sus hijos para que estos vuelvan a entrar en la categoría de los “normales” y no sean expulsados de sus establecimientos educacionales.

Pues bien, la primera noticia es que el déficit atencional no existe, su mismo descubridor, el famoso psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, siete meses antes de morir, reconoció que fue un invento, una enfermedad ficticia, ya que tenía relaciones financieras con la industria farmacéutica.

La segunda noticia es que vivimos en un sistema educativo arcaico, aunque no lo crea, su hijo no es el que está mal, lo que está mal es la estructura educativa que obedece a un sistema mecanicista de la época de la revolución industrial, donde se necesitaba que hubiese seres humanos funcionales a la producción.

Ese sistema sigue primando hasta hoy, considerando a las personas como seres de conciencia pasiva, conciencia que hay que llenar de contenido, de contenido conveniente para los que deciden ese contenido.

El filósofo y ensayista español, José Ortega y Gasset ya nos señalaba en su libro “La Rebelión de las Masas” que: “Conviene abandonar la idea de que el medio, mecánicamente, modele la vida; por tanto que la vida sea un proceso de fuera a dentro. Las modificaciones externas actúan sólo como excitantes de modificaciones intraorgánicas; son, más bien, preguntas a que el ser vivo responde con un amplio margen de originalidad imprevisible: cada especie, y aun cada variedad, y aun cada individuo, aprontará una respuesta más o menos diferente, nunca idéntica. Vivir, en suma, es una operación que se hace de dentro a fuera, y por eso las causas o principios de sus variaciones hay que buscarlas en el interior del organismo”.

Es decir, cada ser humano da respuestas diferentes a los mismos estímulos, la conciencia no es pasiva, sino que completamente activa. Es cosa de observar a los pequeños como llegan a este mundo a descubrirlo todo, a experimentar, son verdaderos científicos en busca de respuestas, pero ninguno lo hace de la misma manera; hay algunos más motrices, otros más intelectuales, otros que todo lo miran desde lo emotivo, en fin.

Dado lo anterior, ¿Cómo es posible que se tenga a 45 niños adentro de una sala, mirando a un profesor que repite lo que sale en un libro y escribe lo mismo en la pizarra, durante 45 minutos? Yo adulta, también me declaro con déficit atencional en esa situación.

Cada niño y niña están ansiosos de aprender, de crear, de plasmar en el mundo esa característica particular con la que llegaron. En la primera infancia se potencia el aprendizaje a través de la acción, es en la educación básica donde comienzan a limitar y cortar esas ganas maravillosas de aprender.

Sir Ken Robinson, en su charla de Ted, llamada “Las Escuelas Matan la Creatividad”, comenta sobre una pequeña que no lograba quedarse tranquila en su silla, su madre la llevó a un especialista que le pidió que salieran de la habitación y dejaron a la niña sola con música. La miraron desde la puerta y vieron como ella comenzó a bailar sin parar. El doctor recomendó a su madre que la sacara del colegio y la llevara a estudiar danza. Su madre hizo caso y esa pequeña hoy es la creadora de grandes musicales de Broadway como “Cats”.

¿Qué hubiese pasado con esa niña si le hubieran dado ritalín? No sólo ella no habría realizado lo que venía a hacer al mundo, sino que también el mundo hubiese perdido ese tremendo aporte artístico.

Pero algo se está produciendo que están surgiendo nuevas corrientes pedagógicas, nuevas visiones acerca de la educación, de a poco se puede observar que nuevamente la intención humana está tomando fuerza y se están instalando, frente a esta crisis, nuevas posibilidades.

Así como dice Ortega y Gasset, en su teoría de las generaciones: “… Toda actualidad histórica, todo ”hoy” envuelve en rigor tres tiempos distintos, tres “hoy” diferentes o, dicho de otra manera, que el presente es rico de tres grandes dimensiones vitales, las cuales conviven alojadas en él, quieran o no, trabadas unas con otras y, por fuerza, al ser diferentes, en esencial hostilidad. “Hoy” es para uno 20 años, para otros, cuarenta, para otros, sesenta…”

Eso nuevo que surge, atiende a esta teoría, ya a comienzos de 1900 personajes como Rudolf Steiner, María Montessori, entre otros, estaban tejiendo lo que hoy ya se está poniendo en práctica. Asimismo, Maturana, Varela, Naranjo, Freire y quizás cuántos más, están haciendo lo propio.

Dadas estas características generacionales, es tan fundamental lo que se plantea en el libro “Pedagogía de la Intencionalidad” de Rebeca Bize y Mario Aguilar, acerca del diálogo generacional, donde se plantea que: “… Un primer paso importante es tomar conciencia de que esa diferencia de miradas existe y está presente en todo momento en el aula. Si el educador es consciente que su propio paisaje de formación corresponde a una época de 10, 20, 30 o hasta 40 años atrás, es probable que su actitud de “imponer miradas” se vea atenuada y ello ya puede operar como un facilitador de diálogo generacional”.

La buena noticia es que si no existe el déficit atencional y sabemos que es el déficit en la educación la que está generando líos en nuestros hijos, podemos ampliar la mirada y comenzar a estudiar y buscar las nuevas formas pedagógicas que están surgiendo y que son las que reemplazarán este sistema añejo de educación.

*Marcela Latorre es actriz, periodista, pedagoga teatral e impulsora de la COPEHU (Corriente Pedagógica Humanista Universalista)  en Chile.


martes, 4 de febrero de 2014

EN BÚSQUEDA DEL FOMENTO A LA LECTURA

Por Marcela Latorre*

Fotografía: Archivo Pressenza

En diciembre del año pasado, un titular de El Mercurio decía: “Equilibrar Literatura Clásica y Best Sellers es la Clave para Cautivar a Niños con la Lectura”. Esta idea es del  Ministro de Cultura Roberto Ampuero, quien asegura que la variedad en los tipos de libros es lo que se necesita.

Desde el punto de vista de acercar a los niños/as a la lectura por el gusto, ya que leerían también textos “de moda”, es una mirada sugerente, pero la pregunta que surge es: ¿Al leer libros que les interesen, deberían gustarles automáticamente los clásicos?

El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes ha realizado varios intentos de fomento lector, se han lanzado diversas campañas, planes y proyectos. Pero el problema de raíz sigue estando presente; no hay interés por los textos y peor aún, la comprensión de lo que se lee es casi una misión imposible. Para qué mencionar la lectura en los adultos, que ni siquiera tienen la obligación de hacerlo, simplemente los precios de los libros y la falta de tiempo e interés hacen de esta actividad algo totalmente olvidado.

Si vamos más atrás, la educación que todavía tenemos, es heredada de los tiempos de la Revolución Industrial, época donde se requería a seres humanos productivos que fueran idóneos para trabajar, no a personas creativas y menos con un desarrollo integral. Entonces en este momento histórico, donde ya no da más este modelo, es muy difícil generar gusto por el aprendizaje, ya que la estructura escolar es arcaica, no atiende a las reales necesidades de los niños/as y adolescentes.

En el libro “Pedagogía de la Intencionalidad” de Rebeca Bize y Mario Aguilar, se mencionan cinco llaves que podrían generar una condición propicia para el aprendizaje significativo y por ende, para el gusto por la lectura y todo lo que signifique estudiar y conocer nuevas posibilidades.

Un ambiente adecuado, buen humor, afecto, atención y diálogo generacional, son las propuestas para conseguir que cualquier ser humano no sólo disfrute del aprendizaje, sino que también lo busque.

En este libro nos plantean que el ser humano es conciencia activa, intención, por tanto, constructor de realidades. Comprender esto resulta primordial para una nueva educación basada en nuevos paradigmas, que aspira a superar concepciones mecanicistas y positivistas.

Hacer consciente el acto intencional es uno de los principales aspectos que comprende un buen aprendizaje, por ende es una trampa decir que vamos a hacer leer algunos libros por gusto y otros por obligación, así tampoco va a resultar la motivación para que los niños/as disfruten leer.

Más que enfocarse en planes lectores y por otro lado buscar buenos resultados en los sistemas de medición educativos, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Ministerio de Educación, deberían trabajar en conjunto para transformar desde la raíz, este sistema que se arrastra desde una época que ya no existe.


*Marcela Latorre es actriz, periodista, pedagoga teatral e impulsora de la COPEHU (Corriente Pedagógica Humanista Universalista)  en Chile.

ALGUNAS PALABRAS SOBRE EL NUEVO MINISTRO DE EDUCACIÓN EN CHILE

Por Marcela Latorre*


Fotografía: Archivo Pressenza

Es impresionante ver cómo la presidenta electa, Michelle Bachelet, empieza a hacer lo mismo de siempre, poner ordenadamente a ministros y ministras según los partidos que deben repartirse los cargos. Si bien, por curriculum, algunos personajes son idóneos en sus áreas, otros no tienen nada que ver y peor aún, se sabe por historia que son partidarios del sistema capitalista que mantiene ahogados al 95% de los chilenos.
No puede ser que Nicolás Eyzaguirre sea Ministro de Educación, una cartera tan fundamental como esta no puede estar dirigida por un ex Ministro de Hacienda, ex Director del FMI, y ex Presidente del Directorio de Canal 13.

Se busca terminar con el lucro en la educación y ponen a un experto del lucro a cargo de ésta.
O realmente no saben lo que es educación y su importancia, o decididamente quieren mantener al país en la ignorancia.

Los estudiantes han sido claros: No al lucro y educación de calidad. El problema es que esto no se profundiza, entonces los empresarios han empezado a vender desesperadamente sus partes y a renegociar con sus pedazos de inversiones en educación. Los establecimientos educacionales están cada vez más tensos y sobrepasados demostrando que son excelentes en el SIMCE y la PSU, como que si estos instrumentos demostraran la calidad en la educación. Todos están sin sentido actuando rápidamente para no perder nada.

¿Y quiénes desde la calma, poniendo su corazón en el bien común, profundizan lo que significa el derecho real a la educación y que ésta sea de calidad? ¿Lo hará Nicolás Eyzaguirre con sus colaboradores? ¿Lo harán los dueños de los establecimientos educacionales? ¿Lo hará alguien que realmente pueda incidir?

Terminar con el lucro, no es que el Gobierno siga financiando a los empresarios y la gente ya no pague. El lucro es un emplazamiento que pone a los dueños en situación de decidir qué se hace y qué no, no es un emplazamiento de construcción colaborativa, no es un emplazamiento dónde se genere igualdad de derechos, no es un emplazamiento que reflexione sobre el bien común.

La educación de calidad no es inventar sistemas de medición que tienen a todos los docentes y directivos estresados tratando de dar respuesta y peor aún, a los estudiantes en situación de demostrar algo que no son, es decir pura cabeza lógica, se les exige que desarrollen las matemáticas y el lenguaje de manera impositiva, finalmente para ganar como institución, demostrar un no sé qué, tener “nombre” y por ende, más alumnos sin luz.

Los seres humanos no somos pura cabeza, como dice Sir Ken Robinson en su charla de TED del año 2006: “El cuerpo no es sólo para llevar la cabeza, nosotros somos el cuerpo también”, y yo le sumo; somos cuerpo, emociones, intelectualidad, sensaciones, percepciones, creatividad, inspiración, espiritualidad, somos seres integrales.

La educación debe posibilitar lo humano, debe habilitar lo mejor de cada uno, debe aportar en la construcción de seres humanos que logren plasmar en su vida, su propósito. Imaginémonos que Nicolás Eyzaguirre y sus trabajadores logran entender esto y se produce una verdadera revolución transformadora en la educación. Imaginémonos que entonces en el futuro, nuestros hijos y nietos pueden desarrollar lo que realmente vienen a hacer a este mundo, ¿Cómo sería nuestro país? ¿Cómo sería la calidad de vida? ¿Cómo nos sentiríamos?

Mala cosa es ver al país en manos de gente tacaña, que busca sus propios beneficios y que teniendo las tremendas posibilidades de aportar en que la gente esté contenta, que florezca en sus intenciones, que pueda realizarse y conectar con lo mejor que hay en su interior, hacen todo lo contrario, como si les conviniera tener al país bajo presión y tensión constante.

A Bachelet y sus ministros un mensaje: Chile necesita a personas felices, de esta manera también podrán seguir surgiendo, pero no sólo ellos, sino que todos y todas las personas que habitan esta larga y estrecha faja de tierra.

*Marcela Latorre es actriz, periodista, pedagoga teatral e impulsora de la COPEHU (Corriente Pedagógica Humanista Universalista)  en Chile.